lunes, 13 de octubre de 2008

La privacion de sueño y sus consecuencias metabolicas

La cultura de las “24 horas al día, 7 días a la semana” de la sociedad occidental, en la que cada vez son más las horas de vigilia debido a la presión profesional o social, tiene consecuencias en la calidad del sueño y, según algunos estudios científicos, quizá también en el riesgo de padecer obesidad y diabetes.



¿Qué función tiene el sueño?

El sueño es esencial para la vida y es la base de numerosas funciones fisiológicas y psicológicas, como la reparación de los tejidos, el crecimiento, la consolidación de la memoria y el aprendizaje. Aunque no todas las personas adultas necesitan el mismo número de horas de sueño, los expertos consideran que dormir menos de 7 horas por noche de forma continuada puede tener consecuencias negativas para el organismo y el cerebro.
El sueño y el metabolismo
Al examinar la relación existente entre el sueño y el metabolismo, es difícil determinar si ciertas circunstancias metabólicas conducen al sueño, o si es la calidad y duración del mismo lo que impulsa el metabolismo. Por ejemplo, los períodos más prolongados de sueño profundo se observan en personas físicamente activas y en aquéllas con una glándula tiroides hiperactiva; ambos casos están asociados con metabolismos más rápidos. Por el contrario, las personas con una glándula tiroides hipoactiva y, como consecuencia, un metabolismo más lento, suelen disfrutar de menos horas de sueño profundo.

Inversamente, la privación de sueño está relacionada con diversos cambios adversos de la actividad metabólica: aumentan los niveles de cortisol (una hormona implicada en la respuesta al estrés) en sangre, la respuesta inmune se ve afectada, disminuye la capacidad del organismo de procesar glucosa y el control del apetito se altera. Este tipo de cambios, pueden observarse en personas cuyo patrón de sueño está trastornado debido, por ejemplo, al cuidado de un bebé o a una enfermedad. El resultado final es que el funcionamiento normal del cuerpo se ve perturbado por la falta de sueño, y esto se repercute en ciertas consecuencias metabólicas.

¿Influye la falta de sueño en la salud?
Los estudios epidemiológicos y de laboratorio realizados indican que la falta de sueño puede desempeñar un papel en el aumento de la prevalencia de la diabetes y la obesidad. La relación entre la restricción del sueño, la ganancia de peso y el riesgo de padecer diabetes podría derivar de alteraciones en el metabolismo de la glucosa, un aumento del apetito y una disminución del gasto energético.1

El sueño y el metabolismo de la glucosa
Los períodos reducidos de sueño están asociados con una menor tolerancia a la glucosa y una mayor concentración de cortisol en sangre. La tolerancia a la glucosa es un término que describe el modo en que el organismo controla la disponibilidad de la glucosa presente en la sangre para los tejidos y el cerebro. En períodos de ayuno, el elevado nivel de glucosa y de insulina de la sangre indica que la administración de glucosa realizada por el cuerpo es inadecuada. Existen pruebas que demuestran que la baja tolerancia a la glucosa es un factor de riesgo para la diabetes de tipo 2. Los estudios sugieren que la restricción de sueño a largo plazo (menos de 6,5 horas por noche) puede reducir la tolerancia a la glucosa en un 40%.

Aumento del apetito
En un estudio realizado en grandes poblaciones se ha observado una relación entre una corta duración habitual del sueño y el aumento del índice de masa corporal (IMC). Una duración reducida del sueño se asoció a cambios en las hormonas que controlan el hambre; por ejemplo, los niveles de leptina (reductora del apetito) eran bajos, mientras que los niveles de grelina (estimulante del apetito) eran altos. Los efectos se observaron cuando la duración del sueño era inferior a 8 horas.1,3 Esta constatación sugiere que la privación de sueño es un factor de riesgo de padecer obesidad. En un estudio controlado realizado en una población masculina y sana, se descubrió que una media de 4 horas de sueño se asociaba a un deseo significativamente mayor de alimentos calóricos con un contenido elevado de carbohidratos (alimentos dulces, salados y ricos en fécula). Los sujetos también manifestaron tener más hambre.2Hay también que tener en cuenta que cuantas menos horas se duerme, más tiempo hay para comer y beber. Existen estudios que demuestran que éste es un factor que contribuye a los aspectos obesogénicos de la reducción del número de horas de sueño.

Menor gasto de energía
En el otro extremo de la ecuación energética, las personas con falta de sueño tienen menor probabilidad de ser físicamente activas, lo que deriva en un menor gasto de energía. Si al aumento del apetito y el deseo de comer, se une la reducción de la actividad, se hace evidente el importante papel que el sueño puede jugar en la gestión del peso corporal.

El círculo vicioso de los trastornos del sueño y la obesidad
La apnea del sueño es un trastorno que afecta aproximadamente al 24% de los hombres y al 9% de las mujeres. Se caracteriza por la interrupción momentánea de la respiración durante el sueño, lo que ocasiona un sueño de peor calidad y fatiga durante el día. Existe una estrecha relación entre este problema y la obesidad. Varios estudios han comprobado que las personas con apnea del sueño presentan patrones anormales de sueño que pueden acentuar los trastornos metabólicos asociados con la privación de sueño como, por ejemplo, el aumento del hambre. Es decir, que la apnea del sueño causada por la obesidad podría a su vez influir en el apetito y el gasto energético, favoreciendo la obesidad. Es necesario seguir investigando para conocer mejor estas relaciones.

Conclusión
La falta de un sueño de buena calidad parece tener un impacto en los impulsores fisiológicos del equilibrio energético: el apetito, el hambre y el gasto energético. Además, la privación de sueño tiene un efecto negativo en la capacidad del organismo de administrar la glucosa y puede aumentar el riesgo de padecer diabetes de tipo 2. Se necesitan aún más investigaciones para entender cómo podrían utilizarse cambios en el patrón de sueño para crear entornos favorables que ayudasen a la gestión del peso corporal y a reducir el riesgo de padecer enfermedades relacionadas con el sobrepeso.

Referencias
Knutson K.L. et al. (2007). The metabolic consequences of sleep deprivation. Sleep Medicine Reviews 11(3):159-62
Spiegel K. et al. (2005). Sleep loss: a novel risk factor for insulin resistance and Type 2 diabetes. Journal of Applied Physiology 99:2008-19
Van Cauter E. et al. (2007). Impact of sleep and sleep loss on neuroendocrine and metabolic function. Hormone Research 67:2-9

jueves, 9 de octubre de 2008

EBRIOREXIA: Preocupante trastorno alimentario que mezcla alcoholismo con falta de alimentación

La lista de trastornos alimentarios aumenta, ahora hay que añadir la Ebriorexia, un desorden caracterizado por una conjugación de diferentes conductas, no comer sometiéndose a una abstinencia alimenticia voluntaria, realizar un atracón y posteriormente provocar el vómito y como tónica dominante en ambas conductas, abusar de las bebidas alcohólicas, es una combinación de anorexia, bulimia y alcohol.

Hay que decir que por el momento la ebriorexia (drunkorexia) no es un término oficial para nombrar al nuevo desorden alimentario, pero es el que se está adoptando por el momento para denominar el nuevo problema. Los denominados “ebrioréxicos” no quieren comer para poder compensar las calorías que el alcohol aporta, se podría decir que el término describe a las personas alcohólicas anoréxicas o bulímicas.

Los protagonistas de este trastorno alimentario son mayoritariamente mujeres y el alcohol básicamente es la única fuente de calorías con la que se sustentan, aunque existen casos de mayor gravedad en los que el alcohol es sustituido por drogas como las metanfetaminas con la única finalidad de inhibir el hambre.

Quienes padecen anorexia nerviosa presentan un aumento en la actividad química que se realiza en determinados sectores del cerebro, sectores donde se controlan las sensaciones relacionadas con la satisfacción, una percepción errónea de la imagen provoca a los enfermos que vean lo que no es realidad, un exceso de peso inexistente.
A esta lamentable situación, le añadimos la correspondiente dosis de drogas o alcohol y aparece la ebriorexia, existe temor por comer pero no por beber. Los trastornos de la comida se ven cada vez más asociados al abuso de drogas y alcohol, algunos expertos médicos aseguran que la obsesión por estar delgado, la creciente aceptación social sobre el consumo de drogas y bebidas alcohólicas, se combina con la moda de las rehabilitaciones, un peligroso cóctel responsable del aumento de la nueva enfermedad.

La actual sociedad en cierto modo responsable de los nuevos desórdenes emergentes, sobrepeso y obesidad en un extremo y en el otro vigorexia, anorexia, bulimia, etc. Es realmente un peligro estremecedor el que se cierne sobre quienes conjugan el deseo de no comer y el abuso de las sustancias antes mencionadas.
¿cual será el próximo problema que a través de la alimentación arruine una vida... ?



Algunas Referencias bibliograficas

The New York Times
CBS
En Gastronomía & Cía

martes, 7 de octubre de 2008

Consumo moderado de vino tinto y cáncer de pulmón


El consumo moderado de vino tinto podría disminuir el riesgo de cáncer de pulmón en varones, según un estudio del Departamento de Investigación y Evaluación de Kaiser Permanente en Pasadena (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de "Cancer Epidemilogy, Biomarkers & Prevention".



Según explica Chun Chao, director del estudio, "un componente antioxidante del vino tinto podría proteger frente al cáncer de pulmón, en particular entre los fumadores".

El equipo del Dr. Chao analizó datos recogidos del Estudio de Salud Masculina de California, que vinculaba datos clínicos del sistema de salud de California con datos proporcionados por 84.170 hombres de entre 45 y 69 años de edad. Los investigadores obtuvieron datos demográficos y sobre el estilo de vida a partir de encuestas informatizadas entre 2000 y 2003 e identificaron 210 casos de cáncer de pulmón.

Los científicos midieron el efecto del consumo de cerveza, vino tinto, vino blanco y licores sobre el riesgo de cáncer de pulmón. Después se analizaron aspectos como edad, raza, educación, ingresos económicos, índice de masa corporal, antecedentes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica o enfisema y tabaquismo.

Los resultados mostraron una media de un 2% menos de riesgo de cáncer de pulmón asociado a cada copa de vino tinto consumida al mes. La reducción más significativa del riesgo se produjo entre los fumadores que tomaban una o dos copas de tinto al día. Los investigadores informaron de un 60% menos de riesgo de cáncer de pulmón en estos participantes.

Advirtieron a estos individuos que la mejor forma de reducir el cáncer de pulmón era dejando de fumar, indicando que incluso los fumadores que beben una o dos copas de vino tinto al día aún se enfrentan a un mayor riesgo de este tipo de cáncer que los no fumadores.

Los resultados no mostraron una asociación clara entre el cáncer de pulmón y el consumo de vino blanco, cerveza o licor. "El vino tinto es conocido por un contenido alto en antioxidantes. Existe un componente, el resveratrol, que es muy abundante en el vino tinto porque deriva de la piel de la uva. Este componente ha mostrado beneficios para la salud en estudios preclínicos", afirman los autores.

Finalizan advirtiendo que estos descubrimientos no deben ser interpretados como una recomendación para el consumo elevado de alcohol.


Informacion Recopilada desde

Revista Medicina y Humanidades: jano.es

viernes, 3 de octubre de 2008

Dieta para aumentar músculo

El entrenamiento regular y una alimentación equilibrada son las claves para aumentar la masa muscular



Uno de los errores más frecuentes entre los deportistas es el consumo excesivo de proteínas con la intención de aumentar la masa muscular. Las dietas ricas en proteínas por sí solas no aumentan la masa muscular. La forma óptima de conseguir un aumento de músculo es a base de un entrenamiento regular y siguiendo una dieta equilibrada rica en hidratos de carbono y suficiente en proteínas.



Abuso de proteínas: error frecuente
Las necesidades proteicas de los deportistas son ligeramente superiores a las de personas sedentarias, debido a un mayor desgaste y a una mayor masa muscular, como ocurre sobre todo en deportes de fuerza. Las necesidades proteicas de una persona sedentaria son de 0,8 gramos por kilo de peso al día, en cambio, para un atleta que realiza deportes aeróbicos y en equipo, oscilan entre 1,2 y 1,4 gramos, y son todavía superiores en deportes de fuerza y velocidad, entre 1,5 y 1,7 gramos.




Proteínas diarias y deporte
La cantidad de proteínas que se requieren cada día es un tema controvertido, puesto que depende de muchos factores: de la edad, ya que en el periodo de crecimiento las necesidades son el doble o incluso el triple que para un adulto; del estado de salud del intestino y riñones, que pueden hacer variar el grado de asimilación o las pérdidas de nitrógeno por las heces y la orina y del tipo de deporte que se practique. También depende del valor biológico de las proteínas que se consuman, aunque en general, todas las recomendaciones siempre se refieren a proteínas de alto valor biológico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un valor de 0,8 gramos por kilogramo de peso y día. El máximo de proteínas que podemos ingerir sin afectar a nuestra salud es un tema aún más delicado. Las proteínas consumidas en exceso, que el organismo no necesita para el crecimiento o para el recambio proteico, se queman en las células para producir energía. A pesar de que tienen un rendimiento energético igual al de los hidratos de carbono, su combustión es más compleja y dejan residuos metabólicos, como el amoniaco, que son tóxicos para el organismo. El cuerpo humano dispone de eficientes sistemas de eliminación, pero todo exceso de proteínas supone cierto grado de intoxicación que provoca la destrucción de tejidos y, en última instancia, la enfermedad o el envejecimiento prematuro. Debemos evitar comer más proteínas de las estrictamente necesarias para cubrir nuestras necesidades.
Muchos deportistas gastan millones de dólares por año en polvos proteínicos, proteínas en barras, batidos de proteínas y numerosos tipos de suplementos con aminoácidos. Creen que necesitan tremendas cantidades de proteínas para utilizarlas como combustible en los ejercicios y para ayudar a crear proteínas en los músculos.
Los fabricantes de estos suplementos argumentan que sólo las proteínas de "alta calidad" pueden proveer un crecimiento óptimo de la musculatura, o que sólo los aminoácidos son absorbidos rápidamente a la sangre para estimular al máximo la creación de proteínas en los músculos. Sin embargo, la mayor parte de los combustibles utilizados para proveer energía en los deportes son carbohidratos y lípidos. Las proteínas por lo general contribuyen en un 2% de la energía necesaria, y la máxima contribución de las proteínas para proveer energía en los deportes es de menos del 10%.
En resumen, la mayoría de los deportistas pueden obtener la cantidad de proteína que necesitan para un rendimiento óptimo y para el crecimiento muscular, por medio de los alimentos diarios. No hay necesidad de gastar mucho dinero en suplementos de proteínas o en suplementos de aminoácidos. Mientras uno consuma las calorías suficientes e incluya en su dieta diaria una gran variedad de alimentos, la composición de aminoácidos o la calidad de proteínas será la adecuada.
La clave, los hidratos






La clave, los hidratos de carbono


Los hidratos de carbono son los nutrientes que deben estar presentes en mayor cantidad en la dieta de un deportista. De esta forma, el organismo obtiene la energía que necesita de los hidratos de carbono sin emplear las proteínas como fuente de energía. Los hidratos de carbono que se consumen mediante los alimentos se transforman en glucógeno y éste se almacena en el músculo y en el hígado. Sin embargo, las reservas de glucógeno son limitadas y se agotan a la hora y media o dos horas de comenzar un ejercicio intenso y es en ese momento cuando puede aparecer la fatiga también conocida como pájara. Por esta razón se han de consumir suficientes hidratos de carbono en todas las comidas del día como por ejemplo: cereales -pan, arroz, pasta, cereales de desayuno, galletas, etc.-, legumbres, patatas, frutas, lácteos azucarados, bebidas para deportistas y dulces.
Numerosos estudios realizados señalan que en el desarrollo de la musculatura, los hidratos de carbono son tan importantes como las proteínas, ya que aumentan la insulina en sangre. Esta hormona es anabolizante, es decir, participa en el desarrollo muscular y de otros tejidos del organismo. Por tanto, para conseguir un aumento de la musculatura, es interesante combinar alimentos hidrocarbonados y proteicos. Si se toman alimentos ricos en estos nutrientes, combinados antes o durante el ejercicio, ayudan a la formación del músculo, y si se ingieren después del entrenamiento favorecen la recuperación del glucógeno y se evita la pérdida de proteínas del músculo.




Informacion Recopilada
www.consumer.es