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miércoles, 4 de febrero de 2009

Un te que adelgaza!


El te rojo es conocido no solo por su peculiar color, sino tambien porque posee caracteristicas adelgazantes, ya que aumenta la termogenesis del cuerpo, esto quiere decir que nos hace "quemar" calorias.

Entre las propiedades del te rojo menciono:
  1. Facilitar la pérdida de peso, porque aumenta la termogénesis.

  2. Disminuir la retención de líquidos, porque aumenta la diuresis. (diuretico)

  3. Regular los niveles de grasa en sangre, porque aumenta la lipolisis (degradacion de grasas)

  4. Estimula el sistema nervioso central por su contenido de cafeina.

  5. Disminuye niveles de colesterol trigliceridos, y acido urico.

Muchos se preguntaran cual es la diferencia con los demas tipos de te, lo que sucede es que el te rojo pasa por una segunda fermentacion en su proceso de elaboracion, por ende posee un poquito mas de cafeina en su composicion. Expertos recomiendan un consumo de minimo 2 tazas de te rojo al dia.

En ninos, embarazadas o personas con trastornos cardiovasculares no se recomienda el consumo de este te en cantidades excesivas, de igual manera tiende a aumentar los acidos gastricos del estomago, si padece de gastritis ten cuidado con el consumo masivo.


domingo, 4 de enero de 2009

Iniciando el 2009 positivamente!

Hola a todos!
Es hora de fijarnos metas a corto plazo con nuestra apariencia, con nuestro peso, etc, y asi aumentar nuestra autoestima, nuestra vida social, y lo mas importante nuestra salud.
Que mejor, que empezar el 2009 con gran positivimismo, y cambiar poco a poco nuestros habitos de alimentacion.
Una opcion es que consigas alguna agenda y al inicio de cada mes escribas tus metas, para que puedas evaluarlas al final de cada mes.
Es sencillo, con dedicacion y fuerza de voluntad chicas! (me refiero a mujeres, porque la mayoria de mis pacientes son de sexo femenino).
Saludos y feliz 2009!

martes, 16 de diciembre de 2008

Combata el frio de diciembre con una buena alimentacion!



Ante los cambios bruscos de temperatura, nuestro sistema inmune se ve en juego, ya que nuestras defensas tienden a disminuir.





La pregunta es, como hacemos para evitar o prevenir que nuestras defensas se bajen en estos frios de diciembre?


A continuacion te doy unos tips que te pueden ayudar:



  1. Consuma vegetales con hojas de color verde como las espinacas o lechuga, ya que tiene vitamina E, la cual protege el sistema inmune.

  2. Los citricos como la naranja, el melon, y las hortalizas en general son fuente importante de vitamina C la cual fortalece nuestras defensas.

  3. Los probioticos se asocian al fortalecimiento del sistema inmune, procure tomarse un yogurth diario, talvez en alguna merienda, o trata de hacerlo habito en el desayuno.


Un punto esencial, es que tu dieta sea balanceada, que contenga frutas, vegetales, cereales, lacteos (aca podemos incorporar el yogurth), carnes magras, y grasas.



Una funcion determinante de las grasas es regular la temperatura corporal, por lo tanto, se recomienda su consumo pero, moderadamente, igual puedes optar por aceites, como el de soya o el de oliva, o aguacate que contiene grasa buena, que por ende nos ayuda a disminuir nuestro colesterol de la sangre.



Si has incorporado a tu estilo de vida bueno habitos alimentarios mantelos, y no descuides tu alimentacion en estas fiestas!





Recopilado y revisado por:

Angie Tello

Nutricionista

lunes, 24 de noviembre de 2008

Niños imitan la alimentacion de los padres desde temprana edad

NUEVA YORK (Reuters Health) -


Los padres que quieren que sus hijos en edad preescolar coman verduras deben analizar primero sus propios hábitos alimentarios.

Un estudio sobre 120 niños pequeños a los que se les permitió "comprar" comida en un supermercado para jugar reveló que hasta los de 2 años tendían a imitar las elecciones alimentarias habituales de sus padres.

Los niños que acumulaban productos dulces, bebidas endulzadas y "snacks" salados tenían en general padres que incluían esos productos en la lista de compras. Los niños con los hábitos de compra más saludables también imitaban a sus padres.

Los resultados, publicados en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, sugieren que hasta los niños muy pequeños no eligen indiscriminadamente los caramelos cuando se les da la posibilidad.

En cambio, ellos estarían ya formando sus preferencias alimentarias, potencialmente duraderas, según los hábitos de compra de los adultos.

"Los datos sugieren que los niños comienzan a asimilar e imitar las preferencias alimentarias de sus padres desde muy temprana edad, aún antes de que puedan apreciar por completo los efectos de esas elecciones", escribió el equipo dirigido por Lisa A. Sutherland, de la Escuela de Medicina de Dartmouth, en Lebanon, New Hampshire.

Eso, indicó el equipo, significa que el supermercado puede ser un aula, donde los padres les enseñan a sus hijos que alimentos como las frutas, las verduras y los cereales integrales tienen prioridad por sobre los snacks y los postres.

Para el estudio, el equipo hizo que 120 niños, de 2 a 6 años, recorrieran de a uno un supermercado para jugar.

Les indicaron a los niños que podrían comprar lo que quisieran entre 133 productos: los alimentos "más sanos" incluían a las frutas, las verduras, los cereales de grano integral, el pan y la leche.

Entre los productos "menos sanos" estaban los postres, los caramelos, las papas fritas, las gaseosas y los cereales dulces.

Los padres respondieron cuestionarios sobre la frecuencia de compra de ciertos alimentos y bebidas. Todos llevaban a sus hijos a los supermercados.

La mayoría de los niños compró algunos snacks dulces y salados; en promedio, sus carritos estaban repletos en partes iguales de productos saludables y no tanto.

Treinta y cinco niños compraron muchos más productos saludables que comida chatarra. En general, la idea de lo saludable en el carrito de compras de los niños imitaba la lista de compras de sus padres.

"Las intervenciones nutricionales para los niños comienzan en la escuela primaria. El estudio sugiere que los niños preescolares ya están formando sus preferencias alimentarias y están atentos a las elecciones de sus padres" escribieron los expertos.

Inculcarles el gusto por los alimentos saludables podría, para los investigadores, facilitar finalmente que tengan hábitos alimentarios inteligentes de por vida.


FUENTE: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, noviembre del 2008

lunes, 27 de octubre de 2008

Falsedades y mitos alimentarios

Creencias muy arraigadas, algunas sin fundamento científico, condicionan los hábitos alimentarios de numerosas personas.


El interés creciente que muestra la sociedad por la alimentación va acompañado de numerosas recomendaciones dietéticas procedentes de muy distintas fuentes. La mayoría están basadas en mitos y creencias irracionales que olvidan los principios establecidos por la investigación científica de la nutrición y, en algunos casos, se contraponen a los conocimientos sólidamente documentados con los que se cuenta en la actualidad.


Incompatibilidad de la leche con los cítricos; las frutas ácidas son malas para el reumatismo; las frutas al final de la comida engordan; el pescado alimenta menos que la carne y el huevo crudo es mejor que el cocinado. Éstas son algunas de las falsedades alimentarias que tuvieron, y aún tienen, cierta credibilidad en nuestro entorno. Ahora, expertos de la Delegación Provincial de Asuntos Sociales, el Servicio Social de Salud y la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad, todas ellas instituciones de Granada, han elaborado un compendio de este tipo de falsedades y mitos alimentarios que condicionan los hábitos nutricionales de muchas personas.


Alimentos incompatibles


No hay alimentos incompatibles y, por tanto, no es necesario establecer un orden en la ingesta
En las últimas décadas hemos asistido a una expansión de las creencias sobre alimentos que son incompatibles entre sí y que, por tanto, no pueden ingerirse juntos en la misma comida, según el presidente de honor de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, José Mataix Verdú. Ciertas incompatibilidades y un determinado orden de ingesta de alimentos, como por ejemplo tomar la fruta y la ensalada antes del plato principal, se han arraigado con tanta fuerza en nuestro país que son difíciles de desmentir.
Los expertos en Nutrición Clínica y Dietética de la Universidad de Granada, el Servicio Andaluz de Salud y la Delegación provincial de Asuntos Sociales de Granada, en su artículo de revisión "Creencias erróneas sobre alimentación", alegan que "es tal la variedad de alimentos y sus mezclas, y la investigación de la interacción de los nutrientes supone técnicas tan sofisticadas y costosas que los estudios científicos sobre el tema son limitados y costosos".
No obstante, afirman con contundencia que no hay alimentos incompatibles y que no es obligado establecer un orden en la ingesta. Al menos así lo avalan los conocimientos actuales sobre la digestión y la absorción en el digestivo y miles de años de experiencia humana ingiriendo alimentos en distinto orden, según la cultura y la época concreta de la historia. En este sentido, otro expertos, como Pilar Cervera, directora del Centro de Enseñanza Superior de Nutrición y Dietética (CESNID), declaran que, como criterio general, hay que mezclar los alimentos de los distintos grupos para asegurar una nutrición correcta.

Sabiduría e ignorancia en la tradición


Refranes populares como "quien come con cordura por su salud procura" o "de grandes cenas están las sepulturas llenas", son incuestionablemente ciertos, ya que se conoce bien el trinomio metabólico de ingesta, reserva y gasto energéticos y sus consecuencias sobre la salud, de las cuales la más conocida en el aspecto negativo es la obesidad.
El grupo alimentario al que pertenecen la carne y el pescado, ricos en proteínas, ha sido objeto, a lo largo de nuestra historia gastronómica, de numerosos dichos y rimas con aspiraciones educativas, algunos de ellos con tan extraños como originales fundamentos, que afortunadamente la ciencia de hoy se ha encargado de desmontar.
La idea de que "la carne alimenta más que el pescado" podría estar apoyada, según Rosaura Farré, catedrática de Nutrició i Bromatología de la Universitat de València, en el hecho de que, al tener menos grasa y menos tejido conjuntivo, el pescado se digiere con más facilidad y proporciona menos sensación de plenitud gástrica. Además, antiguamente era difícil mantener la cadena de frío para la conservación del pescado, más fácilmente alterable que la carne, por lo que era una idea común que este alimento marino era menos saludable que su homólogo terrestre. Seguramente provocaba más toxiinfecciones por su alteración y la posterior formación de histamina, responsable de urticarias por la acción química de las bacterias y de ahí el mito de su menor contenido alimenticio.
Otro ejemplo de creencia falsa es la de que el huevo crudo alimenta más que cocinado, cuando en realidad ocurre exactamente lo contrario. Cuando se fríe, cuece o escalfa este alimento, el calor coagula las proteínas que son más fácilmente atacables por los jugos gástricos en el estómago y se aprovechan en un 92%, en comparación con el 50% de aprovechamiento cuando la clara está cruda; aparte del riesgo sanitario de salmonelosis si se come crudo.


EL ORIGEN DE LOS MITOS


Debido a que alimentarse es un hecho tan biológico como cultural, hay una gran diversidad de opiniones y creencias al respecto. Según Abel Mariné, Jaume Serra y Mª del Carme Vidal-Carou, coautores del libro "Saber popular i alimentació", es lógico que con el paso del tiempo se hayan acumulado conocimientos basados en la práctica y que se den asociaciones entre los alimentos y sus efectos que hayan dado lugar a comportamientos y actitudes frente a la alimentación, que han quedado impregnados en el saber popular.
Las creencias de tiempos pasados sobre las relaciones entre la alimentación y la salud se pueden contrastar con los medios científicos actuales y es curioso comparar la gran diferencia que se aprecia entre los mitos creados en nuestros días por la publicidad tendenciosa, que ha calado hondo sobre la ignorancia, y aquellas creencias antiguas con una base empírica, transmitidas durante generaciones por la tradición oral. En todo caso, lo que necesita hoy la ciencia es una mayor difusión que desmienta esas relaciones erróneas que se atribuyeron y aún se hacen a la comida y a su influencia sobre la salud y el comportamiento humano.


Informacion Recopilada